miércoles, 16 de enero de 2013
I
El vuelo AA 953 desde Nueva York acababa de aterrizar, y ÉL sentía una mezcla de emoción y felicidad de estar de nuevo en casa. Después de seis años- en el que se había ido a estudiar Cine a"La gran Manzana"-volvía (y con muchas ganas) a su casa.
Sabía que lo iban a recibir al aeropuerto, pero ver a toda su familia allí (hermanos, sobrinos y padre) con un cartel de "Bienvenido" realmente no lo esperaba. Con una sonrisa amplia, de esas que pocas veces aparecen, dejo caer la mochila que llevaba en la espalda para recibir a esos dos niños que corrieron a su encuentro.
-'Tío, ¡volviste!'- Si bien hablaban por Skype, Celular y otros medios tecnologícos a su alcance, despegarse de sus sobrinos con los cuales compartía al menos cuatro días de los siete que conforman la semana, no había sido fácil.
-Los extrañé enanos- les dijo al tiempo que los abrazaba agachado a su altura. Pocas veces era tan expresivo con las personas, pero sus sobrinos lo ameritaban.
-Nosotros también, no te vayas más- respondió la pequeña de tan solo seis años, mientras apretaba con más fuerza al hermano de su mamá.
-Les prometo que no- dijo el al tiempo que les sonreía y se separaba para saludar a los demás.
-Bienvenido hijo- lo escuchó decir a su padre, y luego se hundió en sus brazos, como hace tanto tiempo no hacía.
-Gracias viejo- le respondió y pasó a abrazar a sus hermanos, cargando a las mujeres de la familia por haber derramado algunas lágrimas- tampoco para tanto che!-
-Bueno, acá se noto tu ausencia nene! Se te extrañó, fueron seis años!- exclamó una de ellas- es verdad! Nadie jugaba al fútbol conmigo tío!- agrego el más pequeño, y él lo alzo en sus brazos mientras todos salían camino a sus vehículos.
-Pero vine a visitarlos- quiso aportar
-Pero viniste dos semanas nada más Pepe! Y no todos los años- le redoblaron la apuesta
-Bueno bueno ya esta, lo importante es que volvió y listo- aclamó el padre de la familia, con una sonrisa en su rostro.
-Y vamos a jugar todo el tiempo que quieras campeón-le respondió mirando a su sobrino, el que menos conocía de su familia ya que solo había compartido poco tiempo (sus vacaciones donde su estadía en el país, era reducida)
Si bien esos seis años le habían servido, además de estudiar (su objetivo) a madurar en lo personal, hacia más de cinco meses que estaba esperando tomar ese avión para volver a su casa. La palabra “familiero” lo caracterizaba bastante. Sin su familia, se sentía vacío.
La maldita fila del supermercado no avanzaba, y la hora pasaba cada vez más lenta (a medida que aumentaba el calor, claro) mientras ELLA esperaba detrás de esas dos amables señoras que parecían no inquietarse por más de estar esperando hace aproximadamente (y objetiva) media hora. El momento de cenar se acercaba y, por más de tenerle cierta confianza, haber aceptado a su vecina como niñera de su hijo por esos “minutos” de compra, no la tranquilizaba.
-¿Falta mucho?- intentó preguntarle con cortesía a la cajera
-Señorita todos tenemos calor y estamos esperando, no es la única apurada- escuchó que alguien dijo detrás suyo. Y quien más sino esa señora quien había estado hablando (sin "pasar un aviso", diría su abuela) desde que ella optó por esa fila.
-Lo disimula muy bien- musitó ella, y luego aún mirando a la cajera rogó una respuesta coherente.
-Disculpe, el servicio no anda muy bien- típica excusa pensó e irritada le dejo su canasto (de artículos varios) al lado de la caja saliendo disparada de aquel lugar.
Caminó esas dos cuadras que separaban ese negocio de su casa (departamento de hace seis años) como si estuviese corriendo una maratón, y aprovechando que alguien salía continuo con la misma velocidad luego de traspasar la puerta de entrada y optar por las escaleras.
Respiró dos segundos, y tocó el timbre de su vecina.
-¿Quién es?
-Yo- dijo, molesta por la pregunta (¿Quién iba a ser sino ella casi a las nueve de la noche?)
-Ya te abro Paulita, no encuentro la llave!- Y bendijo el momento en aceptar su ayuda, y la capacidad de esa mujer de hacer las cosas como si el día tuviese 72 horas- Disuclpame no encontraba la llave, ¿estás bien?- dijo luego del discurso de su experiencia “pérdida-encuentro” y la miró a la cara-
-Si, tuve un percance pero nada grave, ¿el gordo?
-Ui, me imaginó encima con este calor! Pasa Paulita, contame- Y si algo le faltaba a su día, eran las ganas de hablar de su vecina- ¿las bolsas?
-Me fui y dejé todo, estuve media hora en la fila, - dijo intentando resumir toda la historia con la esperanza de que eso sea suficiente explicación para Rosa (su vecina)- ¿el gordo?- volvió a insitir, deseando esta vez, obtener respuesta
-En mi cama, se durmió hace un ratito, jugamos un monton y…- Decidió bloquearse y no prestar más atención a lo que su vecina le decía, porque sabía que sino venia para largo (y muy preciso) discurso.
-Buenisimo, muchas gracias por todo Rosi- dijo simulando haberla oído con atención, y con su hijo en brazos dormido, abrió la puerta y ¡por fin! Llegó a su casa.
Bueno, bienvenidos :) Esta es una nueva novela sobre Pedro y Paula. Es ficción, nada que ver con la historia real. Espero que les guste, poco a poco se va a ir armando la historia y se van a relacionar más las cosas.
Besosss :)
@thatmagiclove
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