domingo, 16 de junio de 2013

XIII

Hacia diez minutos que lo observabas a Pedro dormir en tu sillón y vos no sabías como actuar. Al parecer, los dos minutos que te retiraste al baño le bastaron para quedarse profundamente dormido. Por un lado, morias por volver a acostarte y dar la charla por terminada, pero por el otro sabías que no le iba a caer muy bien que lo dejes durmiendo ahi en tu casa. Lo conocías de 'Pe a dro', como solías decirle cuando estaban juntos.
 
Sacudiste tu cabeza intentando borrar esas imágenes y te agachaste para quedar a su altura.
 
-Pepe, despertate- le decías en su oído y él giro su cuerpo dandote la espalda. Lo intentaste por varios minutos mas antes de darte por vencida y encaminarte de nuevo a tu cuarto.
 
 
 
 
 
Cuando te levantaste al otro día lo encontraste en la misma posición y reiste, mordiéndote el labio inferior inconsientemente.


Lentamente el se fué estirando y abrió los ojos. Se sobresaltó al verte allí y cayó al piso.
 
 
-¿Estás bien?- dijiste intentando ocultar tu risa


 
-¿Qué hacés acá Paula?- te dijo confundido alejándose de vos


 
-Vos que hacés acá. Estamos en mi casa Pedro, viniste anoche a hablar de no se que y cuando volví del baño estabas profundamente dormido- le explicaste mientras juntabas los almohadones que el había tirado
 
-¿Por qué no me despertaste Paula?- te dijo serio, tocándose la frente

 
-Traté, pero no me escuchaste. El alcohol hizo efecto parece- y te acercaste a la cajonera para alcanzarle un ibuprofeno- toma, ahora te traigo agua

 
-Gracias, ¿Estaba borracho? ¿Qué pasó anoche Paula?- y vos revoléaste los ojos. ¡Hombres! siempre llevando la conversación para el mismo lado, pensaste.

 
- Nada Pedro, te dije que te quedaste dormido. ¿Para que viniste?- y le clavaste la mirada
 

-No se, no me acuerdo- y volviste a revolearle los ojos, ¡básico!- encerio Paula
 
 
-Bueno si ya estás mejor, tengo cosas que hacer- y ahora la distancia la marcabas vos - Bruno tiene colegio
 
 
-¿Puedo llevarlo yo?- dijo tras pensar un instante y esa pregunta fué como una puntada en el pecho.
 
 
-Yo preferiria que no Pedro- y viste como sus facciones se endurecieron, y te dió miedo. Sabías que no estabas en condiciones de negarle nada
 
 
-¿Por qué Paula? Quiero llevarlo al colegio nada más, ¿qué es lo grave?- te dijo alterado
 
 
-No levantes la voz, esta durmiendo en mi habitación por favor- le dijiste intentando sonar tranquila- no me parece correcto
 
 
-¿Correcto?- te dijo confundido
 
 
-El no te conoce Pedro, ¿bajo el nombre de que vas a llevarlo al colegio?- le dijiste sincera. Te daba miedo perder a tu hijo- por favor
 
 
-Por favor nada Paula, no tenes derecho de decirme ni negarme nada soy el padre. ¿Entendes? El padre, te guste o no ya no lo podés ocultar más.- te dijo gritando, a vos se te llenaron los ojos de lágrimas. Tenía razón
 
 
 
-¿Mi papá?- Y esas dos palabras fueron suficientes para tirar tu mundo abajo. Las lágrimas rodaron por tus mejillas y giraste para verlo. Ahi parado, con su manta en la mano derecha mirándolos atentamente. Lo miraste a Pedro con bronca (quién había quedado inmóvil al lado tuyo) y te acercaste a tu hijo.
 
 
-Mi amor -dijiste limpiando tus lágrimas con el puño de tu buzo - escuchame ¿si? - y lo tomaste por los brazos- mamá tiene que hablar con vos


-¿Él es mi papá?- te dijo mirándote  a los ojos y vos suspiraste. Giraste para mirar a Pedro, recriminandole con la mirada el error que acababa de cometer. Se suponía que las cosas iban a ser de otra manera.


Pedro movió su cabeza hacia abajo simplificando cualquier explicación, y viste rodar la primer lágrima por su mejilla.
Miraste hacia abajo sin soltar a tu hijo.


Perdiste la cuenta de los minutos en que solo hubo silencio, hasta que Bruno se soltó de tus brazos. Vos te paraste, observando atentamente sus movimientos.


Lentamente se acercaba a Pedro, quien se arrodilló delante de Bruno. Levantó su manito acercándola a el, y se detuvo en su rostro, como si lo investigara. Pedro cerró los ojos ante el  primer contacto.


Tras unos minutos sacó su mano y se quedó parado delante de el. Pedro volvió a mirarlo, expectante a sus movimientos.


Bruno se avalanzó sobre él cayendo en sus brazos. Pepe lo apretó contra su cuerpo, acariciando su espalda. Vos llorabas desconsoladamente, y esa imágen no la ibas a olvidar jamás.



***
 
 
Hacia exactamente dos minutos que sentías una felicidad interna que nunca habías experimentado. Tenías a tu hijo sentado en tus piernas, y no podías parar de sonreír. Lo acariciabas, mimabas.
 
 
 
Sabías que las cosas tendrían que haber sido de otra manera, pero por otro lado agradecías que el momento haya pasado.
 
 
Estaban sentados en el living, esperando que Paula vuelva con dos vasos de agua. La conocías y sabías que seguía impactada, había sido todo muy rápido.
 
 
Ya se encontraban los tres sentados y nadie se animaba a hablar. Por lo que decidiste ser el que rompía el hielo.
 
 
-¿Querés preguntarnos algo?- y Paula te miró, haciendote entender que no podía responder ninguna pregunta, por lo menos en ese momento.
 
 
-¿Dónde estabas?- y esa pregunta te dolió. Sabías que iba a ser muy dificil explicarle lo ocurrido, y que nada iba a devolver los años que habían perdido juntos.
 
-Es muy dificil de explicar ¿sabés? Pero de a poco te vamos a ir contando con tu mamá ¿si?
 
Bruno ascintió con su cabeza y la miraste de reojo a Paula. Notaste como lloraba desconsoladamente
 
 
-¿Te vas a volver a ir?- Bruno te sacaba de tus pensamientos con su pregunta.
 
 
-No mi amor, nunca más- le dijiste sincero
 
-¿Me lo prometes?- Lo notaste temeroso al preguntar, y te diste cuenta que el lazo que se estaba generando entre ustedes era imposible de romper. Iba más allá de todo.
 
-Obvio enano- y besaste su cabeza.
 
 
-¿Por qué llorás mamá?- y Paula levantó sus ojos para secarse las lágrimas con un pañuelo de papel.
 
 
 
-Por nada mi amor, no te preocupes- dijo intentando sonar animada
 
 
-¿No querías que vuelva mi papá?- y a vos las preguntas te chocaban. Por más que la decisión de Paula te genere tanta bronca, no querías que nadie siga sufriendo, no era tu estilo. Las cosas ya habían pasado y no podías cambiarlas.
 
 
-Si  mi amor, es .. otra cosa- dijo intentando buscar palabras para poder discimular su dolor- no te preocupes- agrego fingiendo una media sonrisa
 
 
 
Las cosas habían dado un giro completo en tu vida, y te asustaba, pero no paralizaba. Tu cabeza estaba adaptandose a ese nuevo rol de padre, e intentabas (aunque te era  dificil) comprender al menos un poco a Paula.
 
 
Bruno se bajó de tu regazo y se acerco a ella, abrazandola. Y entendiste otra cosa:, la relación de ellos era única. Tantos años solos, los había tornado inseparables, indispensables el uno para el otro. Y no sabes por qué pero sonreiste. Te imaginaste un futuro no muy lejano en el que estaban riendo juntos, como padre e hijo. Disfrutando el uno del otro, siendo una familia,  aprendiendo juntos: felices.
 
 
 
 
 
 
 
 
Buenas! ¿Cómo están? Bueno, quería agradecerles por los comentarios que me mandan por tw o dejan acá.
 
Quería contarles- como hice hace un rato por la red social- que la novela no se va a extender muchos capítulos más. Como habrán visto, suelo tardar en subir entre un capítulo y otro, por lo que decidi no hacerla larga y quien dice al cerrarla crear una nueva.
 
Bueno, en este día tan especial, les dejo este capítulo revelador!
 
Espero que les guste, besos para todos!
 
@thatmagiclove
 
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 9 de junio de 2013

XII

Habían pasado dos días desde aquel encuentro con tu hijo, y no aguantabas más. Necesitabas verlo, hablar con él, decirle la verdad. Experimentar por primera vez la palabra 'papá', darle un abrazo.
Pero a su vez, sabías que no podías hacer todo eso tan rápido, el era chico y no podía recibir una noticia así de un día para el otro.
 
 
Sabías que tenías que sentarte a hablar con Paula y decidir el cómo y cuándo Bruno se enteraría de la verdad. Pero te daba bronca, impotencia saber que viviste seis años en una mentira (o aún peor, tu hijo vivió en ella)
 
 
El impulso fué más fuerte nuevamente, y le mandaste un mensaje. Pensativo, te concentraste muy bien. Querías ser claro, y no dar muchas chances de respuestas extensas.
Te conocías delante de Paula y esta vez no querías dar el brazo a torcer.
 
"Quiero ver a Bruno, lo voy a buscar para llevarlo a la plaza"
 
Sabías que era absurda tu propuesta, y ella te lo aclaro en su respuesta.
 
"¿Con qué excusa Pedro? No es que no quiera, pero el no te conoce, o si pero no para que lo lleves a pasear, ¿no te parece?"
 
Bufaste molesto, pero sabías que tenía razón.
 

"Quiero verlo, aunque sea un rato"

 
Apretaste enviar, y decidiste que no te iba a importar lo que ella responda. Vos, ibas a verlo cueste lo que cueste. Tomaste tu campera y saliste de tu casa.
 

"Prefiero que vengas acá, esta lloviendo y hace frío"
 

Leiste ese mensaje y tiraste tu celular en el asciento del acompañante. Te tomaste tres minutos para pensar, miraste todo a tu alrededor con atención. Sentías algo adentro tuyo que nunca antes habías manifestado, y te gustaba. Una media sonrisa se dibujo en tu rostro después de casi una semana, al pensar en Bruno. Pusiste el auto en marcha y te dirigiste a la casa de Paula.
 
 

Hiciste una parada previa en el kiosco, no querías llegar con las manos vacías y después de diez minutos estabas estacionando en el edificio donde vivía Paula (el mismo que años atrás)
 

 
Tuviste que tomarte unos segundos antes de bajar, canalizando todo lo que sentías. Y luego tocaste timbre. Hasta que Paula bajo a abrirte, miles de flashbacks de momentos vividos en el pasado volaron por tu mente.
 

Estabas hundido en ellos, cuando sentiste la puerta abrirse, y ella con la llave en su mano.
 

-Hola- te dijo vestida de "entrecasa" como recordabas que tanto te gustaba, pero que ahora te era indiferente (o de eso te querías auto-convencer)- Pasa
 

-Permiso- dijiste serio, no querías demostras debilidad  

Subieron al ascensor y tras- vos- marcar el séptimo piso, el silencio incomodo los invadió.
Solias ser una persona tranquila, al que no le molestaba permanecer callado, al contrario, lo disfrutabas pero ese momento fué distinto. La incomodidad mezclada con tensión se hizo presente y sentiste la necesidad de hablar.

 
-¿interrumpi algo?- fué lo primero que te salió de la boca, y te odiaste. Habias jurado mantenerte frío
 

-Nono- dijo rápidamente- estábamos mirando una película- continuó
 

Vos ascentiste y volviste a mirar al frente.
 

Las puertas se abrieron en el séptimo, esperaste que ella baje para seguirla, aunque eras consciente de que te sabías el camino de memoria.
Antes de entrar a la casa te frentaste Paula te miró de reojo, vos suspiraste tomando coraje y entraste. No sabías que decir, ni que hacer.

 
-Bruno- gritó Paula, mientras vos te sacabas tu campera- dame- te dijo agarrandola para colgarla en el perchero
 

-Gracias- el dijiste sin mirarla
 

-¿Qué mamá?- dijo apareciendo del pasillo, vestido con unos joggings y unas all star. Sonreiste al ver sus piernitas levemente inclinacadas hacia adentro. Cuando te vió se sorprendió, y se quedó mirandote.
 

-¿Te acordás de él?- le dijo Paula, y vos rogabas para que esa respuesta sea positiva

 
-Tu amigo- dijo tu hijo, y vos sonreiste. Aunque te hubiese gustado que la respueta sea "papá"

 
-Hola campeón- le dijiste y te agachaste a darle un beso- ¿Cómo estás?

 
-Bien- te dijo levantando sus hombros, canchero.

 
-Tomá, espero que te guste- y le diste la bolsa que habías comprado en el kiosco. Chocolates, caramelos, chicles. Ese mix que cualquier odontólogo odiaria.

 
El sonrío abriendo sus ojos, y vos reiste

 
-¿Cómo se dice Bruno?- le dijo Paula
 

-Gracias señor!- te dijo sonriendo, y todos volvieron a reir

 
-Pedro me llamo, o Pepe. Y no te comas todo eh, que te va a hacer mal- y el revoleó los ojos
 

-Ya lo se, mamá siempre me lo dice- y sentiste a Paula reir- Má- y la miró complice- ¿puedo jugar a la play?- y a vos se te iluminó la cara. Viste la posibilidad de la primera actividad para compartir con tu hijo, y te encantaba.
 

-Si mi amor, es más me parece que hay alguien acá que te va a querer competir- y ella te señalo guiñandole un ojo- vos que siempre queres un compañero de play

 
-¿Encerio?- dijo demostrando ilusión en su mirada, sonriendo - ¿sabés jugar?
 

-Si- ascentiste y tu cara se estaba por rajar de la sonrisa que tenías- me encanta jugar
 

-¿jugás conmigo? Por favor Pepe..- te dijo rogandote. Vos giraste mirandola a Paula, quien afirmó con su cabeza y te sonrió. Vos te paraste y tomaste su mano.
 
 

Ambos se sentaron en el sillón y el preparó todo.
 

-¿Jugamos al fútbol?- te dijo mostrandote la cajita del PES 2013 y vos le sonreiste y moviste tu cabeza- yo juego con river- te dijo y vos la buscaste con la mirada a Paula pero notaste que los había dejado solos. Tu corazón sonrió ante ese comentario, a pesar de todo Paula lo había hecho hincha de river, como el hubiese querido hacerlo. "Al menos para algo pensó en mi " pensaste

 
Dos horas después,  tu hijo te había ganado dos partidos y vos uno, cuando Paula se hizo presente con una bandeja con dos tazas y una torta.

 
-Perdón que interrumpa, les vine a dejar esto por acá- dijo apoyando la bandeja sobre la mesa. Por un minuto cruzaron miradas, pero de inmediato se concentraron en otra cosa. Incómoda, ella se volvió a retirar.
 

-¿Vos sos el novio de mi mamá?- te dijo Bruno mientras tomaba de la taza que le había traido su mamá, tranquilo.
La pregunta te sorprendió, y no sabías que responderle (o que parte de la historia contarle)
 

-Nono- le dijiste firme, y el te miro expectante- somos... conocidos- y te costó encontrar la palabra exacta
 

-¿Amigos?- continúo preguntando confundido

 
-Algo asi campeón- le dijiste tocándole la cabeza, y el bostezo- ¿tenés sueño?- el asintió- ¿Querés parar un ratito?- le ofreciste, por más que te quedarías semanas jugando con el

 
-¿Me prometes que vamos a seguir jugando después?- te dijo sincero, mirándote a los ojos
 

-obvio, todas las veces que quieras- le dijiste divertido

 
-SI!!- festejo el y se abalanzó sobre vos, cayendo en tus brazos. Vos sonreiste, y lo apretaste contra tu cuerpo- es re divertido jugar a la play con vos, yo siempre juego solo- te dijo separandose y explicandote expresivo- y mamá no sabe jugar, juega re mal- y sentiste una risa atrás tuyo
 
 
Giraste para mirarla, ahi apoyada en el marco de la puerta, mirando concentrada la escena.
 
-¿Cómo es eso de que juego mal enano?- le dijo divertida acercandose, y el corrió a sus brazos
 

-No mami, era un chiste- dijo mientras la abrazaba
 

-Ah, menos mal. ¿Tenés sueño?- le dijo acariciándole la cabeza
 

-Si, pero Pepe me prometió que vamos a seguir jugando después-dijo mirandote
 
 
-Bueno, pero Pepe se tiene que ir amor en algún momento y vos tenés que dormir un rato la siesta.
 
 
El bufó y resignado caminó hasta su cuarto. Rascaste tu cabeza mientras Paula te miraba esperando alguna palabra. Pero no sabías muy bien que decir.
 
 
-Gracias- y aunque habías jurado no demostrar debilidad ni algo que se asemeje, Paula se había portado muy bien con vos esa tarde- por dejarme pasar un rato con él
 
 
-No me tenes que agradecer Pepe, podés venir cuando quieras- te sonrió, y en ese mismo instante recordaste todo lo que te había ocultado y tus facciones volvieron a endurecerse. Ella miró el piso
 
 
-Me voy-
 
Te abrió la puerta y saliste, sin volver a mirarla.
 
 
 
 
Tu casa era un caos y no tenías intenciones en acomodarla, muchas cosas eran más importantes en ese momento de tu vida. No podías pensar en otra cosa, las palabras de Paula confensandote su mentira iban y volvían a tu cabeza sin cesar.
 
Sin pensarlo mucho te preparaste el tercer Fernet de esa noche que, al parecer, iba a ser bastante larga.
 
 
 
***
 
 
Estabas acostada en tu cama con Burno al lado sin poder dormir. Te acercaste ubicandote lo suficientemente cerca para controlar su respiración y escuchar los latidos de su corazón.
 
 
Tus ojos se llenaron de lágrimas, al recordar el momento en el que la partera lo puso en tus brazos. Tan chiquito y vulnerable.
Te diste cuenta, que darías lo que fuera y más para poder volver a ese momento y agarrar el celular para llamar a Pedro y que un "Pepe, no me animé en nueve meses pero, nació nuestro hijo" arregle parte de las cosas.
 
 
 
Y te odiabas, porque sabías que de esa manera todos serían más felices- incluyendote- porque el te hubiese ayudado a criarlo, tu hijo hubiese tenido a ese papá que sabías que tanto anhelaba, y quien sabe que hubiese pasado entre ustedes.
 
 
Y el odio era aún mayor, porque reconocias que verlo a Pedro ese día en tu casa te había movido todo. Y el "¿Qué hubiese pasado si las cosas hubiesen sido diferentes?" tomaba más fuerza, y ese sentimiento que te habías ocultado por años recobraba vida.
 
 
 
De repente, el timbre interrumpió tus pensamientos. Te sobresaltaste, mientras te levantabas. El reloj indicaban las 4 de la mañana. La persona que estaba del otro lado no alejaba su mano del timbre, y el miedo te paralizaba. Temblando tomaste el portero.
 
 
-¿Quién es?-
 
 
-Yo, Paula-
 
 
Y la voz que escuchaste del otro lado te dejó perpleja. Lo notaste raro. Estabas seguro de que algo pasaba.
 
 
-¿Pedro?-
 
 
-Si, ¿me abrís?- y no sabés muy bien porque pero bajaste lo más rápido que pudiste.
 
 
-¿Qué hacés acá?- le dijiste al tiempo que abrias la puerta de entrada de tu edificio
 
 
-Necesito hablar con vos- y pudiste sentir el olor a fernet y cigarrillo que llevaba encima- tengo frío
 
 
-¿Estás borracho Pedro?-
 
 
-Tengo frío- y vos te moviste dándole paso. Caminaba tambaleandose, y vos intentabas atajarlo.
 
Los siete pisos fueron de puro silencio, y vos no sabías que pensar. Pedro en ese estado sumado a todo lo ocurrido en esos últimos días, no era una buena combinación.