Hacia diez minutos que lo observabas a Pedro dormir en tu sillón y vos no sabías como actuar. Al parecer, los dos minutos que te retiraste al baño le bastaron para quedarse profundamente dormido. Por un lado, morias por volver a acostarte y dar la charla por terminada, pero por el otro sabías que no le iba a caer muy bien que lo dejes durmiendo ahi en tu casa. Lo conocías de 'Pe a dro', como solías decirle cuando estaban juntos.
Sacudiste tu cabeza intentando borrar esas imágenes y te agachaste para quedar a su altura.
Sacudiste tu cabeza intentando borrar esas imágenes y te agachaste para quedar a su altura.
-Pepe, despertate- le decías en su oído y él giro su cuerpo dandote la espalda. Lo intentaste por varios minutos mas antes de darte por vencida y encaminarte de nuevo a tu cuarto.
Cuando te levantaste al otro día lo encontraste en la misma posición y reiste, mordiéndote el labio inferior inconsientemente.
Lentamente el se fué estirando y abrió los ojos. Se sobresaltó al verte allí y cayó al piso.
-¿Estás bien?- dijiste intentando ocultar tu risa
-¿Qué hacés acá Paula?- te dijo confundido alejándose de vos
-Vos que hacés acá. Estamos en mi casa Pedro, viniste anoche a hablar de no se que y cuando volví del baño estabas profundamente dormido- le explicaste mientras juntabas los almohadones que el había tirado
-¿Por qué no me despertaste Paula?- te dijo serio, tocándose la frente
-Traté, pero no me escuchaste. El alcohol hizo efecto parece- y te acercaste a la cajonera para alcanzarle un ibuprofeno- toma, ahora te traigo agua
-Gracias, ¿Estaba borracho? ¿Qué pasó anoche Paula?- y vos revoléaste los ojos. ¡Hombres! siempre llevando la conversación para el mismo lado, pensaste.
- Nada Pedro, te dije que te quedaste dormido. ¿Para que viniste?- y le clavaste la mirada
-No se, no me acuerdo- y volviste a revolearle los ojos, ¡básico!- encerio Paula
-Bueno si ya estás mejor, tengo cosas que hacer- y ahora la distancia la marcabas vos - Bruno tiene colegio
-¿Puedo llevarlo yo?- dijo tras pensar un instante y esa pregunta fué como una puntada en el pecho.
-Yo preferiria que no Pedro- y viste como sus facciones se endurecieron, y te dió miedo. Sabías que no estabas en condiciones de negarle nada
-¿Por qué Paula? Quiero llevarlo al colegio nada más, ¿qué es lo grave?- te dijo alterado
-No levantes la voz, esta durmiendo en mi habitación por favor- le dijiste intentando sonar tranquila- no me parece correcto
-¿Correcto?- te dijo confundido
-El no te conoce Pedro, ¿bajo el nombre de que vas a llevarlo al colegio?- le dijiste sincera. Te daba miedo perder a tu hijo- por favor
-Por favor nada Paula, no tenes derecho de decirme ni negarme nada soy el padre. ¿Entendes? El padre, te guste o no ya no lo podés ocultar más.- te dijo gritando, a vos se te llenaron los ojos de lágrimas. Tenía razón
-¿Mi papá?- Y esas dos palabras fueron suficientes para tirar tu mundo abajo. Las lágrimas rodaron por tus mejillas y giraste para verlo. Ahi parado, con su manta en la mano derecha mirándolos atentamente. Lo miraste a Pedro con bronca (quién había quedado inmóvil al lado tuyo) y te acercaste a tu hijo.
-Mi amor -dijiste limpiando tus lágrimas con el puño de tu buzo - escuchame ¿si? - y lo tomaste por los brazos- mamá tiene que hablar con vos
-¿Él es mi papá?- te dijo mirándote a los ojos y vos suspiraste. Giraste para mirar a Pedro, recriminandole con la mirada el error que acababa de cometer. Se suponía que las cosas iban a ser de otra manera.
Pedro movió su cabeza hacia abajo simplificando cualquier explicación, y viste rodar la primer lágrima por su mejilla.
Miraste hacia abajo sin soltar a tu hijo.
Perdiste la cuenta de los minutos en que solo hubo silencio, hasta que Bruno se soltó de tus brazos. Vos te paraste, observando atentamente sus movimientos.
Lentamente se acercaba a Pedro, quien se arrodilló delante de Bruno. Levantó su manito acercándola a el, y se detuvo en su rostro, como si lo investigara. Pedro cerró los ojos ante el primer contacto.
Tras unos minutos sacó su mano y se quedó parado delante de el. Pedro volvió a mirarlo, expectante a sus movimientos.
Bruno se avalanzó sobre él cayendo en sus brazos. Pepe lo apretó contra su cuerpo, acariciando su espalda. Vos llorabas desconsoladamente, y esa imágen no la ibas a olvidar jamás.
***
Hacia exactamente dos minutos que sentías una felicidad interna que nunca habías experimentado. Tenías a tu hijo sentado en tus piernas, y no podías parar de sonreír. Lo acariciabas, mimabas.
Sabías que las cosas tendrían que haber sido de otra manera, pero por otro lado agradecías que el momento haya pasado.
Estaban sentados en el living, esperando que Paula vuelva con dos vasos de agua. La conocías y sabías que seguía impactada, había sido todo muy rápido.
Ya se encontraban los tres sentados y nadie se animaba a hablar. Por lo que decidiste ser el que rompía el hielo.
-¿Querés preguntarnos algo?- y Paula te miró, haciendote entender que no podía responder ninguna pregunta, por lo menos en ese momento.
-¿Dónde estabas?- y esa pregunta te dolió. Sabías que iba a ser muy dificil explicarle lo ocurrido, y que nada iba a devolver los años que habían perdido juntos.
-Es muy dificil de explicar ¿sabés? Pero de a poco te vamos a ir contando con tu mamá ¿si?
Bruno ascintió con su cabeza y la miraste de reojo a Paula. Notaste como lloraba desconsoladamente
-¿Te vas a volver a ir?- Bruno te sacaba de tus pensamientos con su pregunta.
-No mi amor, nunca más- le dijiste sincero
-¿Me lo prometes?- Lo notaste temeroso al preguntar, y te diste cuenta que el lazo que se estaba generando entre ustedes era imposible de romper. Iba más allá de todo.
-Obvio enano- y besaste su cabeza.
-¿Por qué llorás mamá?- y Paula levantó sus ojos para secarse las lágrimas con un pañuelo de papel.
-Por nada mi amor, no te preocupes- dijo intentando sonar animada
-¿No querías que vuelva mi papá?- y a vos las preguntas te chocaban. Por más que la decisión de Paula te genere tanta bronca, no querías que nadie siga sufriendo, no era tu estilo. Las cosas ya habían pasado y no podías cambiarlas.
-Si mi amor, es .. otra cosa- dijo intentando buscar palabras para poder discimular su dolor- no te preocupes- agrego fingiendo una media sonrisa
Las cosas habían dado un giro completo en tu vida, y te asustaba, pero no paralizaba. Tu cabeza estaba adaptandose a ese nuevo rol de padre, e intentabas (aunque te era dificil) comprender al menos un poco a Paula.
Bruno se bajó de tu regazo y se acerco a ella, abrazandola. Y entendiste otra cosa:, la relación de ellos era única. Tantos años solos, los había tornado inseparables, indispensables el uno para el otro. Y no sabes por qué pero sonreiste. Te imaginaste un futuro no muy lejano en el que estaban riendo juntos, como padre e hijo. Disfrutando el uno del otro, siendo una familia, aprendiendo juntos: felices.
Buenas! ¿Cómo están? Bueno, quería agradecerles por los comentarios que me mandan por tw o dejan acá.
Quería contarles- como hice hace un rato por la red social- que la novela no se va a extender muchos capítulos más. Como habrán visto, suelo tardar en subir entre un capítulo y otro, por lo que decidi no hacerla larga y quien dice al cerrarla crear una nueva.
Bueno, en este día tan especial, les dejo este capítulo revelador!
Espero que les guste, besos para todos!
@thatmagiclove