domingo, 16 de junio de 2013

XIII

Hacia diez minutos que lo observabas a Pedro dormir en tu sillón y vos no sabías como actuar. Al parecer, los dos minutos que te retiraste al baño le bastaron para quedarse profundamente dormido. Por un lado, morias por volver a acostarte y dar la charla por terminada, pero por el otro sabías que no le iba a caer muy bien que lo dejes durmiendo ahi en tu casa. Lo conocías de 'Pe a dro', como solías decirle cuando estaban juntos.
 
Sacudiste tu cabeza intentando borrar esas imágenes y te agachaste para quedar a su altura.
 
-Pepe, despertate- le decías en su oído y él giro su cuerpo dandote la espalda. Lo intentaste por varios minutos mas antes de darte por vencida y encaminarte de nuevo a tu cuarto.
 
 
 
 
 
Cuando te levantaste al otro día lo encontraste en la misma posición y reiste, mordiéndote el labio inferior inconsientemente.


Lentamente el se fué estirando y abrió los ojos. Se sobresaltó al verte allí y cayó al piso.
 
 
-¿Estás bien?- dijiste intentando ocultar tu risa


 
-¿Qué hacés acá Paula?- te dijo confundido alejándose de vos


 
-Vos que hacés acá. Estamos en mi casa Pedro, viniste anoche a hablar de no se que y cuando volví del baño estabas profundamente dormido- le explicaste mientras juntabas los almohadones que el había tirado
 
-¿Por qué no me despertaste Paula?- te dijo serio, tocándose la frente

 
-Traté, pero no me escuchaste. El alcohol hizo efecto parece- y te acercaste a la cajonera para alcanzarle un ibuprofeno- toma, ahora te traigo agua

 
-Gracias, ¿Estaba borracho? ¿Qué pasó anoche Paula?- y vos revoléaste los ojos. ¡Hombres! siempre llevando la conversación para el mismo lado, pensaste.

 
- Nada Pedro, te dije que te quedaste dormido. ¿Para que viniste?- y le clavaste la mirada
 

-No se, no me acuerdo- y volviste a revolearle los ojos, ¡básico!- encerio Paula
 
 
-Bueno si ya estás mejor, tengo cosas que hacer- y ahora la distancia la marcabas vos - Bruno tiene colegio
 
 
-¿Puedo llevarlo yo?- dijo tras pensar un instante y esa pregunta fué como una puntada en el pecho.
 
 
-Yo preferiria que no Pedro- y viste como sus facciones se endurecieron, y te dió miedo. Sabías que no estabas en condiciones de negarle nada
 
 
-¿Por qué Paula? Quiero llevarlo al colegio nada más, ¿qué es lo grave?- te dijo alterado
 
 
-No levantes la voz, esta durmiendo en mi habitación por favor- le dijiste intentando sonar tranquila- no me parece correcto
 
 
-¿Correcto?- te dijo confundido
 
 
-El no te conoce Pedro, ¿bajo el nombre de que vas a llevarlo al colegio?- le dijiste sincera. Te daba miedo perder a tu hijo- por favor
 
 
-Por favor nada Paula, no tenes derecho de decirme ni negarme nada soy el padre. ¿Entendes? El padre, te guste o no ya no lo podés ocultar más.- te dijo gritando, a vos se te llenaron los ojos de lágrimas. Tenía razón
 
 
 
-¿Mi papá?- Y esas dos palabras fueron suficientes para tirar tu mundo abajo. Las lágrimas rodaron por tus mejillas y giraste para verlo. Ahi parado, con su manta en la mano derecha mirándolos atentamente. Lo miraste a Pedro con bronca (quién había quedado inmóvil al lado tuyo) y te acercaste a tu hijo.
 
 
-Mi amor -dijiste limpiando tus lágrimas con el puño de tu buzo - escuchame ¿si? - y lo tomaste por los brazos- mamá tiene que hablar con vos


-¿Él es mi papá?- te dijo mirándote  a los ojos y vos suspiraste. Giraste para mirar a Pedro, recriminandole con la mirada el error que acababa de cometer. Se suponía que las cosas iban a ser de otra manera.


Pedro movió su cabeza hacia abajo simplificando cualquier explicación, y viste rodar la primer lágrima por su mejilla.
Miraste hacia abajo sin soltar a tu hijo.


Perdiste la cuenta de los minutos en que solo hubo silencio, hasta que Bruno se soltó de tus brazos. Vos te paraste, observando atentamente sus movimientos.


Lentamente se acercaba a Pedro, quien se arrodilló delante de Bruno. Levantó su manito acercándola a el, y se detuvo en su rostro, como si lo investigara. Pedro cerró los ojos ante el  primer contacto.


Tras unos minutos sacó su mano y se quedó parado delante de el. Pedro volvió a mirarlo, expectante a sus movimientos.


Bruno se avalanzó sobre él cayendo en sus brazos. Pepe lo apretó contra su cuerpo, acariciando su espalda. Vos llorabas desconsoladamente, y esa imágen no la ibas a olvidar jamás.



***
 
 
Hacia exactamente dos minutos que sentías una felicidad interna que nunca habías experimentado. Tenías a tu hijo sentado en tus piernas, y no podías parar de sonreír. Lo acariciabas, mimabas.
 
 
 
Sabías que las cosas tendrían que haber sido de otra manera, pero por otro lado agradecías que el momento haya pasado.
 
 
Estaban sentados en el living, esperando que Paula vuelva con dos vasos de agua. La conocías y sabías que seguía impactada, había sido todo muy rápido.
 
 
Ya se encontraban los tres sentados y nadie se animaba a hablar. Por lo que decidiste ser el que rompía el hielo.
 
 
-¿Querés preguntarnos algo?- y Paula te miró, haciendote entender que no podía responder ninguna pregunta, por lo menos en ese momento.
 
 
-¿Dónde estabas?- y esa pregunta te dolió. Sabías que iba a ser muy dificil explicarle lo ocurrido, y que nada iba a devolver los años que habían perdido juntos.
 
-Es muy dificil de explicar ¿sabés? Pero de a poco te vamos a ir contando con tu mamá ¿si?
 
Bruno ascintió con su cabeza y la miraste de reojo a Paula. Notaste como lloraba desconsoladamente
 
 
-¿Te vas a volver a ir?- Bruno te sacaba de tus pensamientos con su pregunta.
 
 
-No mi amor, nunca más- le dijiste sincero
 
-¿Me lo prometes?- Lo notaste temeroso al preguntar, y te diste cuenta que el lazo que se estaba generando entre ustedes era imposible de romper. Iba más allá de todo.
 
-Obvio enano- y besaste su cabeza.
 
 
-¿Por qué llorás mamá?- y Paula levantó sus ojos para secarse las lágrimas con un pañuelo de papel.
 
 
 
-Por nada mi amor, no te preocupes- dijo intentando sonar animada
 
 
-¿No querías que vuelva mi papá?- y a vos las preguntas te chocaban. Por más que la decisión de Paula te genere tanta bronca, no querías que nadie siga sufriendo, no era tu estilo. Las cosas ya habían pasado y no podías cambiarlas.
 
 
-Si  mi amor, es .. otra cosa- dijo intentando buscar palabras para poder discimular su dolor- no te preocupes- agrego fingiendo una media sonrisa
 
 
 
Las cosas habían dado un giro completo en tu vida, y te asustaba, pero no paralizaba. Tu cabeza estaba adaptandose a ese nuevo rol de padre, e intentabas (aunque te era  dificil) comprender al menos un poco a Paula.
 
 
Bruno se bajó de tu regazo y se acerco a ella, abrazandola. Y entendiste otra cosa:, la relación de ellos era única. Tantos años solos, los había tornado inseparables, indispensables el uno para el otro. Y no sabes por qué pero sonreiste. Te imaginaste un futuro no muy lejano en el que estaban riendo juntos, como padre e hijo. Disfrutando el uno del otro, siendo una familia,  aprendiendo juntos: felices.
 
 
 
 
 
 
 
 
Buenas! ¿Cómo están? Bueno, quería agradecerles por los comentarios que me mandan por tw o dejan acá.
 
Quería contarles- como hice hace un rato por la red social- que la novela no se va a extender muchos capítulos más. Como habrán visto, suelo tardar en subir entre un capítulo y otro, por lo que decidi no hacerla larga y quien dice al cerrarla crear una nueva.
 
Bueno, en este día tan especial, les dejo este capítulo revelador!
 
Espero que les guste, besos para todos!
 
@thatmagiclove
 
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 9 de junio de 2013

XII

Habían pasado dos días desde aquel encuentro con tu hijo, y no aguantabas más. Necesitabas verlo, hablar con él, decirle la verdad. Experimentar por primera vez la palabra 'papá', darle un abrazo.
Pero a su vez, sabías que no podías hacer todo eso tan rápido, el era chico y no podía recibir una noticia así de un día para el otro.
 
 
Sabías que tenías que sentarte a hablar con Paula y decidir el cómo y cuándo Bruno se enteraría de la verdad. Pero te daba bronca, impotencia saber que viviste seis años en una mentira (o aún peor, tu hijo vivió en ella)
 
 
El impulso fué más fuerte nuevamente, y le mandaste un mensaje. Pensativo, te concentraste muy bien. Querías ser claro, y no dar muchas chances de respuestas extensas.
Te conocías delante de Paula y esta vez no querías dar el brazo a torcer.
 
"Quiero ver a Bruno, lo voy a buscar para llevarlo a la plaza"
 
Sabías que era absurda tu propuesta, y ella te lo aclaro en su respuesta.
 
"¿Con qué excusa Pedro? No es que no quiera, pero el no te conoce, o si pero no para que lo lleves a pasear, ¿no te parece?"
 
Bufaste molesto, pero sabías que tenía razón.
 

"Quiero verlo, aunque sea un rato"

 
Apretaste enviar, y decidiste que no te iba a importar lo que ella responda. Vos, ibas a verlo cueste lo que cueste. Tomaste tu campera y saliste de tu casa.
 

"Prefiero que vengas acá, esta lloviendo y hace frío"
 

Leiste ese mensaje y tiraste tu celular en el asciento del acompañante. Te tomaste tres minutos para pensar, miraste todo a tu alrededor con atención. Sentías algo adentro tuyo que nunca antes habías manifestado, y te gustaba. Una media sonrisa se dibujo en tu rostro después de casi una semana, al pensar en Bruno. Pusiste el auto en marcha y te dirigiste a la casa de Paula.
 
 

Hiciste una parada previa en el kiosco, no querías llegar con las manos vacías y después de diez minutos estabas estacionando en el edificio donde vivía Paula (el mismo que años atrás)
 

 
Tuviste que tomarte unos segundos antes de bajar, canalizando todo lo que sentías. Y luego tocaste timbre. Hasta que Paula bajo a abrirte, miles de flashbacks de momentos vividos en el pasado volaron por tu mente.
 

Estabas hundido en ellos, cuando sentiste la puerta abrirse, y ella con la llave en su mano.
 

-Hola- te dijo vestida de "entrecasa" como recordabas que tanto te gustaba, pero que ahora te era indiferente (o de eso te querías auto-convencer)- Pasa
 

-Permiso- dijiste serio, no querías demostras debilidad  

Subieron al ascensor y tras- vos- marcar el séptimo piso, el silencio incomodo los invadió.
Solias ser una persona tranquila, al que no le molestaba permanecer callado, al contrario, lo disfrutabas pero ese momento fué distinto. La incomodidad mezclada con tensión se hizo presente y sentiste la necesidad de hablar.

 
-¿interrumpi algo?- fué lo primero que te salió de la boca, y te odiaste. Habias jurado mantenerte frío
 

-Nono- dijo rápidamente- estábamos mirando una película- continuó
 

Vos ascentiste y volviste a mirar al frente.
 

Las puertas se abrieron en el séptimo, esperaste que ella baje para seguirla, aunque eras consciente de que te sabías el camino de memoria.
Antes de entrar a la casa te frentaste Paula te miró de reojo, vos suspiraste tomando coraje y entraste. No sabías que decir, ni que hacer.

 
-Bruno- gritó Paula, mientras vos te sacabas tu campera- dame- te dijo agarrandola para colgarla en el perchero
 

-Gracias- el dijiste sin mirarla
 

-¿Qué mamá?- dijo apareciendo del pasillo, vestido con unos joggings y unas all star. Sonreiste al ver sus piernitas levemente inclinacadas hacia adentro. Cuando te vió se sorprendió, y se quedó mirandote.
 

-¿Te acordás de él?- le dijo Paula, y vos rogabas para que esa respuesta sea positiva

 
-Tu amigo- dijo tu hijo, y vos sonreiste. Aunque te hubiese gustado que la respueta sea "papá"

 
-Hola campeón- le dijiste y te agachaste a darle un beso- ¿Cómo estás?

 
-Bien- te dijo levantando sus hombros, canchero.

 
-Tomá, espero que te guste- y le diste la bolsa que habías comprado en el kiosco. Chocolates, caramelos, chicles. Ese mix que cualquier odontólogo odiaria.

 
El sonrío abriendo sus ojos, y vos reiste

 
-¿Cómo se dice Bruno?- le dijo Paula
 

-Gracias señor!- te dijo sonriendo, y todos volvieron a reir

 
-Pedro me llamo, o Pepe. Y no te comas todo eh, que te va a hacer mal- y el revoleó los ojos
 

-Ya lo se, mamá siempre me lo dice- y sentiste a Paula reir- Má- y la miró complice- ¿puedo jugar a la play?- y a vos se te iluminó la cara. Viste la posibilidad de la primera actividad para compartir con tu hijo, y te encantaba.
 

-Si mi amor, es más me parece que hay alguien acá que te va a querer competir- y ella te señalo guiñandole un ojo- vos que siempre queres un compañero de play

 
-¿Encerio?- dijo demostrando ilusión en su mirada, sonriendo - ¿sabés jugar?
 

-Si- ascentiste y tu cara se estaba por rajar de la sonrisa que tenías- me encanta jugar
 

-¿jugás conmigo? Por favor Pepe..- te dijo rogandote. Vos giraste mirandola a Paula, quien afirmó con su cabeza y te sonrió. Vos te paraste y tomaste su mano.
 
 

Ambos se sentaron en el sillón y el preparó todo.
 

-¿Jugamos al fútbol?- te dijo mostrandote la cajita del PES 2013 y vos le sonreiste y moviste tu cabeza- yo juego con river- te dijo y vos la buscaste con la mirada a Paula pero notaste que los había dejado solos. Tu corazón sonrió ante ese comentario, a pesar de todo Paula lo había hecho hincha de river, como el hubiese querido hacerlo. "Al menos para algo pensó en mi " pensaste

 
Dos horas después,  tu hijo te había ganado dos partidos y vos uno, cuando Paula se hizo presente con una bandeja con dos tazas y una torta.

 
-Perdón que interrumpa, les vine a dejar esto por acá- dijo apoyando la bandeja sobre la mesa. Por un minuto cruzaron miradas, pero de inmediato se concentraron en otra cosa. Incómoda, ella se volvió a retirar.
 

-¿Vos sos el novio de mi mamá?- te dijo Bruno mientras tomaba de la taza que le había traido su mamá, tranquilo.
La pregunta te sorprendió, y no sabías que responderle (o que parte de la historia contarle)
 

-Nono- le dijiste firme, y el te miro expectante- somos... conocidos- y te costó encontrar la palabra exacta
 

-¿Amigos?- continúo preguntando confundido

 
-Algo asi campeón- le dijiste tocándole la cabeza, y el bostezo- ¿tenés sueño?- el asintió- ¿Querés parar un ratito?- le ofreciste, por más que te quedarías semanas jugando con el

 
-¿Me prometes que vamos a seguir jugando después?- te dijo sincero, mirándote a los ojos
 

-obvio, todas las veces que quieras- le dijiste divertido

 
-SI!!- festejo el y se abalanzó sobre vos, cayendo en tus brazos. Vos sonreiste, y lo apretaste contra tu cuerpo- es re divertido jugar a la play con vos, yo siempre juego solo- te dijo separandose y explicandote expresivo- y mamá no sabe jugar, juega re mal- y sentiste una risa atrás tuyo
 
 
Giraste para mirarla, ahi apoyada en el marco de la puerta, mirando concentrada la escena.
 
-¿Cómo es eso de que juego mal enano?- le dijo divertida acercandose, y el corrió a sus brazos
 

-No mami, era un chiste- dijo mientras la abrazaba
 

-Ah, menos mal. ¿Tenés sueño?- le dijo acariciándole la cabeza
 

-Si, pero Pepe me prometió que vamos a seguir jugando después-dijo mirandote
 
 
-Bueno, pero Pepe se tiene que ir amor en algún momento y vos tenés que dormir un rato la siesta.
 
 
El bufó y resignado caminó hasta su cuarto. Rascaste tu cabeza mientras Paula te miraba esperando alguna palabra. Pero no sabías muy bien que decir.
 
 
-Gracias- y aunque habías jurado no demostrar debilidad ni algo que se asemeje, Paula se había portado muy bien con vos esa tarde- por dejarme pasar un rato con él
 
 
-No me tenes que agradecer Pepe, podés venir cuando quieras- te sonrió, y en ese mismo instante recordaste todo lo que te había ocultado y tus facciones volvieron a endurecerse. Ella miró el piso
 
 
-Me voy-
 
Te abrió la puerta y saliste, sin volver a mirarla.
 
 
 
 
Tu casa era un caos y no tenías intenciones en acomodarla, muchas cosas eran más importantes en ese momento de tu vida. No podías pensar en otra cosa, las palabras de Paula confensandote su mentira iban y volvían a tu cabeza sin cesar.
 
Sin pensarlo mucho te preparaste el tercer Fernet de esa noche que, al parecer, iba a ser bastante larga.
 
 
 
***
 
 
Estabas acostada en tu cama con Burno al lado sin poder dormir. Te acercaste ubicandote lo suficientemente cerca para controlar su respiración y escuchar los latidos de su corazón.
 
 
Tus ojos se llenaron de lágrimas, al recordar el momento en el que la partera lo puso en tus brazos. Tan chiquito y vulnerable.
Te diste cuenta, que darías lo que fuera y más para poder volver a ese momento y agarrar el celular para llamar a Pedro y que un "Pepe, no me animé en nueve meses pero, nació nuestro hijo" arregle parte de las cosas.
 
 
 
Y te odiabas, porque sabías que de esa manera todos serían más felices- incluyendote- porque el te hubiese ayudado a criarlo, tu hijo hubiese tenido a ese papá que sabías que tanto anhelaba, y quien sabe que hubiese pasado entre ustedes.
 
 
Y el odio era aún mayor, porque reconocias que verlo a Pedro ese día en tu casa te había movido todo. Y el "¿Qué hubiese pasado si las cosas hubiesen sido diferentes?" tomaba más fuerza, y ese sentimiento que te habías ocultado por años recobraba vida.
 
 
 
De repente, el timbre interrumpió tus pensamientos. Te sobresaltaste, mientras te levantabas. El reloj indicaban las 4 de la mañana. La persona que estaba del otro lado no alejaba su mano del timbre, y el miedo te paralizaba. Temblando tomaste el portero.
 
 
-¿Quién es?-
 
 
-Yo, Paula-
 
 
Y la voz que escuchaste del otro lado te dejó perpleja. Lo notaste raro. Estabas seguro de que algo pasaba.
 
 
-¿Pedro?-
 
 
-Si, ¿me abrís?- y no sabés muy bien porque pero bajaste lo más rápido que pudiste.
 
 
-¿Qué hacés acá?- le dijiste al tiempo que abrias la puerta de entrada de tu edificio
 
 
-Necesito hablar con vos- y pudiste sentir el olor a fernet y cigarrillo que llevaba encima- tengo frío
 
 
-¿Estás borracho Pedro?-
 
 
-Tengo frío- y vos te moviste dándole paso. Caminaba tambaleandose, y vos intentabas atajarlo.
 
Los siete pisos fueron de puro silencio, y vos no sabías que pensar. Pedro en ese estado sumado a todo lo ocurrido en esos últimos días, no era una buena combinación.
 
 
 
 


miércoles, 29 de mayo de 2013

XI

Vos caminabas hasta la casa de tu mamá sabiendo que el te esperaría en la puerta (optaste por no subirte al auto de Pedro) para conocer a tu- su- hijo. Y cuando llegaste ahi estaba, apoyado en la puerta del vehículo esperandote.

Sin mirarlo sacaste las llaves y las metiste en la cerradura. Esperaste que entre para volver a cerrarla. Lo viste rascarse la cabeza y girar para mirarte a los ojos.

-Entra vos primero, yo.. te sigo- dijo y pudiste notar su nerviosismo. Asentíste y después de colgar tu abrigo en el perchero y suspirar para tomar coraje, pasaron a la cocina.

Sentiste el grito que pegó tu hijo en cuanto te vio y corrió hacia vos, lo que provocó que tu mamá te mirara y sonriera- sonrisa que se borro en cuánto pedro puso un pie en la cocina y quedó boquiabierta.

Podías notar su incomodidad (la de todos en realidad) a kilómetros. Bruno primero te abrazó, y cuando lo vió a Pedro se separó.

-¿Quién es el señor mamá?- te dijo inocente y vos no sabías que responder, Pedro tenía los ojos llenos de lágrimas y tu mamá no salía de su shock.

-Un amigo mi amor- le dijiste para suavizar el momento, no te animaste a más. Pedro te miró a los ojos y asintió(por lo menos en algo estaban de acuerdo, demasiada información para dos días), para luego agacharse a la altura de Bruno.

-Hola campeón- le dijo sonriendole

-Hola señor- le respondió el nene mientras se econdía detrás tuyo en un claro ataque de vergüenza. Pedro sonrió ante aquel 'señor' e intentó disimular la lagrima que cayó por su mejilla izquierda

-¿Cómo estás? ¿Bien?-le dice mirandolo a los ojos, 

-Si

-Sos re grande, ¿cuántos años tenés?

-Seis- le responde tu hijo marcando a su vez la misma cantidad con sus dedos- y ves como Pedro se emociona a un más y te contagiás, dejando caer algunas lágrimas. 

Girás mirando a tu mamá, y la notas emocionada también. Tu hijo te mira extrañado, sin entender.

-Es hermoso- te dice Pedro sincero, visiblemente compungido

-¿Por qué lloran todos mamá?- y vos no sabés que responderle, suspirás intentando relajarte

-Veni mi amor, vamos a mirar dibujitos mientras tu mamá y su 'amigo'-dijo mirandonos-hablan ¿si?

-bueno- dijo Bruno agarrándo la mano de tu mamá, quien les hacía más fácil el momento.

Cuando los dos se retiran, te acercas a agarrar una servilleta para limpiarte las lágrimas y le pasas una a Pedro que te la rechaza. Revoléas los ojos y cuando terminas  de recuperarte servís dos vasos con agua.

-sentate- le decís dejando un vaso de un lado y sentandote con el tuyo enfrente en la mesa de la cocina.

Tomás un sorvo de agua y lo mirás atentamente, el se encentro muy concentrado en sus pensamientos.

-A pesar de todo- empieza a decir y lo mirás fijo- te felicito, es hermoso y se ve que lo criaste muy bien

-Gracias- le decís con una leve sonrisa. Repasas cada momento vivido con Benja y te da felicidad que Pedro te haga ese comentario, aunque a su vez te sientas mal por haber hecho lo que hiciste.

-Aunque no entiendo todavía como no me contaste nada nunca Paula. Pasaron seis años, ¿quién es el papá para él? ¿Dónde piensa que estoy?- sabés que son dos de muchas de las preguntas que ibas a tener que responder. Suspiras tomando valor.

-El no conocé a nadie a quién llame papá. Obvio que no iba a permitir que nadie use ese apodo que no fueras vos- y el te mira incrédulo, y vos entendés lo que te quiere decir- algún día te lo iba  a decir Pedro, fué muy dificil no contarte la verdad- y lo ves soltar una risita irónica- de verdad Pedro. Pero a su vez, yo no podía llamarte y decirte semejante cosa por teléfono

-¿Por eso esperaste seis años? ¿Y qué pasa si yo conseguía trabajo allá? ¿A mi familia nunca le dijiste nada Paula?- y te estaba atormentando a preguntas, y para vos cada vez era más difícil

-Para. De a una por favor, yo se que estuve mal, pero es dificil para mi.- el revolea los ojos- encerio Pedro. Cúando vos te fuiste yo me enteré que estaba embarazada, y vos te acordás que lo nuestro ya había terminado justamente porque no nos ibamos a ver más. Y bueno, tuve miedo, miedo a atarte a algo que vos no querías. Me acuerdo la ilusión que tenías con ese viaje- y tus ojos volvieron a empañarse- me sentía muy culpable, era algo que no habíamos buscado

-Pero ¿por qué no me dejaste decidir a mi Paula?- te interrumpió alterado, enojado

-Perdón Pedro, te pido perdón, te juro que actué sin pensar. - le decís con la voz quebrada- y después me dió mucha vergüenza, miedo a como podías reaccionar. No estaba preparada para decirte algo así. Y te juro que me arrepiento, de todo
 

-¿Vos te arrepentis? ¿Y yo que hago Paula? Te juro que intento justificarte pero no puedo, me perdí todo, lo más importante. No lo vi nacer, reirse por primera vez, su primera mamadera, comida, su primera palabra. No se si dijo primero mamá, si le enseñaste a decir papá o lo escuchó recién el jardín - vos negaste con tu cabeza, Pedro estaba siendo profundamente sincero, y sus palabras te mataban- no le regalé su primera pelota, no pude hacerlo de River
 
Te paraste delante de el, hablandole sincera a los ojos
 
-Perdón Pepe, te juro que vas a poder pasar todo el tiempo que quieras con el, perdon - le dijiste como pudiste entre lágrimas

-Yo perdí seis años de la vida de mi hijo Paula, seis- te dice elevando la voz

-Perdoname Pedro- le decís ahogada en el llanto, y tras golpear la mesa con su puño el solo se levanta y sale disparado por la puerta de entrada, dejadote sola sentada allí. 

Te hundís entre tus brazos, destruida. Veías como todo tu mundo (el que creías medianamente 'correcto') se vino abajo en menos de una semana, y te sentís desbordada, más allá de todo y todos. Y sabías que Pedro tenía razón.
 
 


De repente sentís una mano acariciandote la espalda, y al levantar la vista te encontrás con tu mamá intentando darte fuerzas. Te pasas el puño por la cara intentando limpiar tus lágrimas y caes encima suyo, refugiándote en sus brazos, como cuando eras niña.
 
 
Ella continuaba con sus caricias mientras te hablaba en un susurro. Pero vos no la escuchabas, te sentías en otro lado, tu cabeza repetía una y otra vez las palabras de Pedro.
 
 

-¿Mamá?- dijo Bruno apareciendo en la cocina. Vos te paraste con impulso y le diste inmediatamente la espalda para intentar borrar por completo tus lágrimas. Aunque sabías que era imposible.
 
 
-¿Qué pasó mi amor, terminó la película?- le dijo tu mamá para que vos ganes tiempo intentando "arreglarte"
 
 
-Si. ¿Má? ¿Por qué llorás?- volvió a insistir y todo tu intento por discimular fué en vano. Tus ojos se volvieron a llenar de lágrimas y no podías ocultarte más.
 
 
Giraste mirándolo, y el tenía sus ojos fijos en vos. Sentiste una punzada en tu corazón, tristeza. Hipaste y te acercaste a el, para agacharte a su altura.
El se acercó aún más y con sus manitos limpió tus lágrimas. Vos lo mirabas con atención, evitando desprender nuevas. Acto seguido el besó tu mejilla y rodeó con sus brazitos tu cuello, abrazandote, consolandote en sus (pequeños) brazos.
 
 
 
Lloraste unos minutos en la misma posición, hasta que reaccionaste y lo abrazaste vos con fuerza, levantandolo en tus brazos.
 
 
-Perdoname mi amor, perdoname - le repetias una y otra vez. El no entendía, pero necesitabas decirselo. Rogabas desde lo más profundo de tu corazón, que así sea. Que el día que conozca la verdad te perdone, porque sino para vos ya nada tendría sentido. 






Holaaa! ¿Cómo están?
Bueno, quería aclarar que aunque parezca no es nada contra Pau (no me odien jajaja), la historia se fué dando así... Ya vendrán los buenos tiempos para todos..

Muchas gracias por los comentarios que dejan acá o me mandan por twitter! :)

Besos para todos, buen Miercoles/Jueves.

miércoles, 22 de mayo de 2013

X

Decidís salir a caminar a relajar tu cabeza y "recuperarte" para cuando llegue tu hijo. Te abrigás y salís de la casa de tu mamá.

No sabés muy bien porqué pero necesitas un cigarrillo (lo habías dejado hace seis años, cuando quedaste embarazada) parás en un kiosco y comprás. Cuándo estás por terminar el primero te das cuenta de lo que hiciste y te odias, por caer en el vicio una vez más. Las lágrimas recorren tus mejillas, nunca pensaste en el momento en que Pedro se enteraba la verdad como algo real, sabías que el dia iba a llegar pero no lo creías tan cercano.

Rogabas que te entienda, que te perdone pero sabías que era dificil. Deseabas volver el tiempo atrás, pero sabías que era imposible. No tenías idea de como seguir, y te aterraba. Le debías una explicación, pero no sabías por donde empezar, ni siquiera estabas segura de si llamarlo o esperar a que te llame el, pero necesitaban hablar.

Necesitabas descargarte, pero a la vez responder tus preguntas. ¿Va a querer conocerlo? ¿Le va a contar la verdad? Sabías que lo más seguro era que esas respuestas sean positivas, y te provocaba aún más miedo. No querías imaginarte durmiendo sola una noche porque Bruno estaba con su papá. Te dolía, muchisimo y sabías que si las cosas no fueron de otra manera, fué por tu decisión.

Varios minutos después tus pensamiento seguían siendo los mismos atormentandote, hasta que tu celular te sobresaltó.

-Hola-

-Mamá, ¿Dónde estás?- tu hijo te bajaba a la tierra de un tirón, mirás tu reloj y asimilas que hace dos horas te fuiste de tu casa.

-Ya voy mi amor- le decís levantandote del banco de plaza en donde estabas sentada


-Apurate- le respondés confirmando tu rápida presencia y luego de respirar profundo emprendes el camino de regreso a casa de tu mamá


***
 
Intentabas asimilar la noticia que habías recibido pero te era imposible. Necesitabas respuestas y, tomando lo más fuerte y barato que conseguiste en el balcón de tu 6°B claramente no las ibas a encontrar.


Agarraste las llaves de tu auto y saliste con paso firme a quien sabe donde. Querías encontrar a Paula y decirle de frente todo lo que sentías, pero no sabías donde encontrarla.


Tenías claro que echandole todo en cara no ibas a lograr nada, pero necesitabas un descargo, para así después escuchar su "explicación".


Manejaste sin rumbo por varios minutos, hasta que te acordaste la calle en donde vivía Alejandra- la mamá de Paula.


Dudaste, porque sabías que estabas actuando por impulso, pero fué más fuerte que vos. Tomaste tu celular y con solo mirar el movimiento que hacía la línea en el gps, te acordaste el recorrido con claridad.


Manejabas, serio, concentrado mientras tu mano izquierda se reposaba en la ventanilla y un cigarrillo en tu mano. Tenías más que claro que lo que hacías estaba muy mal, pero calmaba un poco tu estado nervioso.


Te querés convencer de que todo es una pesadilla, de que no es real pero al recordar las lágrimas de Paula y su 'perdón' te traen a la realidad.


A su vez deseeas la maquina del tiempo que te permita volver seis años atrás, y enterarte de la verdad en el momento justo, como tendría que haber sido. Sentís una lágrima caer por tu mejilla, tirás el cigarrillo a la calle y te pasas la mano por la cara para hacerla desaparecer.


De repente el semáforo se pone en rojo y vos (y tu concentración) no te das cuenta, y en ese momento una chica esta por cruzar la calle. Frenás de golpe, a centímetros de su cuerpo. Te asustas y la mirás, pidiendo por favor que no le haya pasado nada. Te odias, tu día no podía tener tantos oscuros.


Y volves a caer en la realidad, estás a la vuelta de la casa de Alejandra, y la chica que estaba cruzando, era Paula.


Bajaste con impulso, con bronca cerrando la puerta que por poco no dió un giro de 360°,  y te paraste enfrente de ella con decisión.

Se queda perpleja, (claramente no se esperaba este 'brusco' encuentro) y con la boca abierta. Ninguno sabe que decir, pero tus facciones no se ablandan.


Perdés la cuenta de los minutos que se quedan parados en el medio de la calle y en la misma posición (vos mirandola fijo, y ella hacia el piso)

Una bocina los saca de su 'burbuja' y caen en que están en el medio de la vía pública. La mirás serio, haciendole entender que no se mueva de ahí, y por lo visto te entiende porque aciente y se sube a la vereda.


Estacionas el auto y volvés a bajar, prendiendo un cigarrillo (el número 5 de la tarde). Sus ojos verdes te miran apenada, con arrepentimiento pero no vas a dar el brazo a torser, por lo menos no tan fácilmente.


-Perdón Pedro- te dice una vez sentados en el cordón de la calle dejando notar el arrepentimiento en su voz. Te alteras, necesitabas que te diga más que un perdón


-¿Perdón que Paula? ¿Me estás cargando?- decís exaltado, elevando el tono de voz. A ella se le llenan los ojos de lágrimas, negas con tu cabeza.

-Yo no quise...- empieza a decir pero vos la interrumpis (o empezas tu descargo)

-¿Yo no quise? Me mentiste Paula, me ocultaste algo tan importante como un hijo ¿y me decís que no quisiste?- le decís (o gritás) apurandote a hablar

-Lo hice por vos Pedro, estabas empezando una nueva vida, te estabas yendo de viaje y no te queria atar a algo que no buscamos- te dice con la voz quebrada y la cara húmeda

-¿Por mi? Si hubieses pensado en mi, no me habrías mentido Paula- Ella mira al piso y modula reiteradamente perdón- es imperdonable lo que hiciste


Pasan unos minutos y siguen los dos sentados, ella llorando, vos fumando y mirando para el frente, hasta que volves a hablar.


-¿Cómo es?- le tirás tras un largo (e incómodo) silencio


Ella te mira, y limpia las lagrimas con un pañuelo de papel antes de responder.


-Hermoso, dulce, cariñoso- te dice gesticulando una sonrisa- tiene tu color de ojos- te dice mirandote y a vos se te llenan los tuyos de lágrimas y la bronca te invade de nuevo. Suspirás y te concentrás de nuevo en el frente


-Lo quiero conocer- le decís firme, sin duda alguna tras pensar unos minutos- hoy- y notas como sus facciones se endurecen, y su cara de pánico es más que evidente. Pero no te importaba, tenías claro que para las 23 hs de ese día querías ya haber conocido a tu hijo, y haber (por lo menos) escuchado su voz.