martes, 14 de mayo de 2013

IX

Tocás el timbre y te quedás parada esperando que se abra la puerta para que aparezca ella, tu sostén.
Tu mamá te mira por unos segundos sorprendida, vos suspirás y te sentís patética de tener que mostrarte de esa manera (nunca te gusto que te vean así) y te mordés el labio inferior con fuerza.

Tu mamá levanta las cejas, esperándote que vos le des una explicación. Y vos repasas la escena vivida por tu cabeza, y tus ojos vuelven a llenarse de lágrimas.

Te observa unos segundos más y vos levantás los hombros y negás con la cabeza para luego abalanzarte sobre ella y abrazarla con todas tus fuerzas. Hundís tu nariz en su cuello y sentís como tus lágrimas se deslizan por tus mejillas.

-Pasá mi amor, hablemos- tu mamá te hace pasar y te sentás en el sillón- tomá Pau- te da un vaso de agua y tu deshidratación es tal que lo tomás entero de una. -¿Estás más tranquila?- te dice después de unos minutos de observarte

-¿Bruno?- le decís haciendo caso omiso a sus palabras

-Tu papá llamó para llevarlo a pasear y le dije que si, en un rato lo trae- te responde agarrando el vaso que le devolvés ya vacio y seguis con tu mirada perdida el camino que hace hasta la mesa para apoyarlo


-Mejor- decís dejando caertus brazos sobre tus rodillas y hundiendo la cabeza entretus manos


Sentís como tu mamá vuelve a sentarse a tu lado y acaricia tu espalda, intentando tranquilizarte. Vos te movés apoyando la cabeza en sus piernas, y las rodeas con tus brazos, apretandolas con fuerza.

-Contame que pasó mi amor- te dice continuando con las caricias en tu pelo.

-Pedro sabe la verdad mami- decis al tiempo que con tu mano secás tus lágrimas y te enderezás -sabe que es el papá de Bruno

-¿Qué te dijo?- te dice acomodándote el pelo que se te cruzaba en la cara

-Nada- decís y soltás un hipo, y tu mamá te vuelve a abrazar- Me siento horrible mami, nunca me lo va a perdonar- decís armando una frase sin tartamudear por primera vez desde que entraste- y tiene razón

-Dale tiempo, vas a ver que cuándo estén los dos más tranquilos y hablen el te va a entender- te díce tu mamá sincera y vos te mordés el labio fuerte para no volver a romper en llanto- sabiamos que este momento iba a llegar y que no iba a ser fácil, pero bueno tenés que ser fuerte Pau

-No puedo más mami, ¿que le digo a Bruno?- decís mientras con un pañuelo te sonás la nariz

-¿Te dijo que quería conocerlo?- te pregunta tu mamá, y no tener las respuestas te empieza a irritar

-No me dijo nada mamá, se bajó del auto y se fué asi sin más, sin insultarme, sin decirme nada- decís alterada, intentando buscarle un rumbo a lo que iba a pasar, y te odias por no tenerlo

-¿Por qué no lo llamás? Creo que necesitan hablar Pau, y me parece que tenés que ser vos la que insiste- te dice tu mamá levantando sus hombros, sincera.


Suspirás y te dejás caer en el respaldo del sillón aturdida.

-No estoy preparada- decís buscando una excusa para evitar volver a tener cualquier tipo de contacto con Pedro en ese día - Además no me va a atender- dos excusas.

-No importa que no te atienda, al menos intentalo. Ya sabe la verdad Pau, no hay vuelta atrás- y sabés que ella tiene toda la razón y que no había nadie en el mundo que pueda aconsejarte ni entenderte mejor que tu mamá

-Me da vergüenza- decís bajando la mirada- no se qué decirle

-La verdad- y vos la mirás fijo a los ojos- la historia empezando desde el principio- y tu mamá te sostiene la mirada por unos segundos y te vuelve a abrazar, dejando un beso eterno sobre tu cabeza, y vos la rodeas con tus brazos, apretandola como cuando eras chiquita.


-Gracias má- decís mientras te separás y refrejas tu nariz con un pañuelo de papel- te quiero- y ella sonríe a medias de costado

-Gracias nada mi amor, yo también te quiero, muchisimo y sabés que contás conmigo siempre, ¿no?- y vos asentís y levantás la cartera del piso y revolvés buscando algo.

Tu mamá te mira expectante esperando que encuentres eso que buscabas y levanta la mirada cuando sacás el celular

-Lo voy a llamar- decís y suspirás, buscando las fuerzas necesarias y temblando buscas el número de Pedro en tus llamadas recientes- te negaste (o negabas) a agendarlo.


Perdés la cuenta de las veces que se repitió el tono en tu oído y cortás frustrada. En realidad, sabías muy bien que Pedro no iba a atenderte (dabas por descartada la opción de hablar en el primer intento) y volvés a marcar.

Tu mamá te mira sentada al lado tuyo, esperando expectante el rumbo de las cosas. Levanta una ceja por cada vez que vos bufás, cortás y volvés a llamar. Después  del último intento (el número cinco) tirás con bronca el celular sobre el sillón, y volvés a recostarte sobre el respaldo.

-Dale tiempo- te dice tu mamá, y no entendes como puede tenerte tanta paciencia y como se guardó todo tanto tiempo-¿Por qué no le mandás un mensaje?

La opción de tu mamá da vueltas por tu cabeza unos minutos (y la consideras como opción válida), entonces tomás tu BlackBerry y te disponés a escribir.



***
 
 
Revoleás todo lo que llevabas y no ibas a necesitar para fumar un cigarrillo con bronca en el sillón. Las palabras de Paula no te entran en la cabeza, la mentira en la que habías vivido (o justamente, no habías podido vivir ni formado parte) ahora te cerraba.
 
 
El raro comportamiento de Paula se te aclaraba, sus "tengo algo importante para decirte" tomaban forma. Y vos te sentías un estúpido por no creerla capaz de semejante mentira.
 
 
Veías en Paula una persona sincera, frontal sin miedo a nada ni nadie. Creías conocerla, pero al parecer el tiempo la había echo cambiar y ahora te veías sumergido en un mar de dudas y bronca debido a su mentira.
 
 
Te sentías raro, no sabías que pensar. Ibas por el tercer cigarrillo, y todavía no terminabas de creer que eras padre, que tenés un hijo.
 
 
No podés creer no haber compartido sus primeros años de vida, haberle cambiado sus pañales, dado su primera mamadera, comprarle su primera pelota, escuchar sus primeras palabras. No dormir debido al llanto nocturno, sus cumpleaños, su primer día de jardín, de primaria.
 
 
Y la odiabas, por haberte privado de eso, por no dejarte decidir si querías cumplir con tu rol de papá o no (que por supuesto, la respuesta era positiva), por haberte negado a tu hijo.
 
Se te escapan un par de lágrimas, y te sentís un estúpido por como habías actuado esos días, sin darte cuenta de nada y eso te daba aún más bronca.
 
 
Y no encontrabas explicación alguna, pero tampoco querías escucharla. Te negabas a hablar con Paula por lo menos por ese día.
 
 
Tu celular empezó a sonar, y sabías que era ella. No tenías planeado atenderla, así que lo dejaste que siga.
Después te llego un mensaje, dudaste en leerlo, pero como sabías que ella no se enteraba si vos lo hacías o no, optaste por hacerlo.
 
"Tenemos que hablar"
 
Y ella estaba siendo corta y directa, pero sabías que lo que tenía para decirte (la excusa estúpida según vos) iba a ser bastante extenso.
No sabías como ibas a reaccionar en ese momento frente a ella, pero de algo estabas seguro: querías conocer a tu hijo y que el te conozca, recuperar los años perdidos, pasar el resto de tu vida a su lado, compartir el tiempo que Paula y su ¿egoismo? te habías sacado.
 


5 comentarios:

  1. Me encanta tu novela!! Está de diez!!

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  2. Bien Pedro con ese pensamiento, me da pena Pau, seguro tuvo sus motivos!! Me encanta tu novela, devoro cada capítulo!

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  3. buenisimo el cap!
    coincido con Mavi, los devoro y siempre me quedo con ganas de mas!

    Gracias!

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  4. me encanta la nove,está buenísimo!!! seguí subiendo!!!

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